Crónica de un despiste (y de la liberación de la energía nuclear)

En función de todo lo que le rodeaba, empezó a olvidarse de sí mismo, a entenderse con la multitud, de manera que llegó a bajar la mirada y a enseñar su sonrisa. Esa sonrisa que hacía feliz al resto y con la que su realidad era tan vulnerable.

El hecho catastrófico de esta semana viene de la mano de la madre naturaleza quien, a su libre albedrío, detuvo las manijas del reloj de un país a la vanguardia, poderoso como pocos, hasta dejarlo desnudo.

Se habla de la negligencia de sus autoridades al no reconocer los errores a tiempo, de la inseguridad de las plantas de energía nuclear y de una política de bienestar basada en la contaminación de la naturaleza y, posiblemente, del ser humano. No en vano, es la tercera nación con mayor presencia de superficies que trabajan la energía por la que los verdes muerden.

Pero es que a perro flaco todo son pulgas. Mientras, en su soledad, le acompaña su mudo compañero de habitación, de procedencia americana, quien parece tener entre manos el futuro de cuantos están a su alrededor. Responsable, constante, solidario y serio, es la compañía perfecta para no tener miedo. Miedo de un ambiente que cada vez le es más hostil y menos esperanzador.

Consecuencia todo de su despiste. Se entretuvo y se detuvo.  No miro más. Se encerró en su libertad, amando al prójimo se hizo dependiente de su futuro. Y ahora es esclavo de sus palabras. Acorde al odio que ahora le invade, pierde el tiempo, un tiempo que prefiere no dar a los demás…

Se lamenta ahora de todo esa realidad virtual, inexistente, del periodo de bienestar. De toda esa economía saludable y carga en contra de la fuente de energía nuclear, antes básica en su desarrollo, y ahora peligro para su integridad. Ella. La cuestión por la que ahora no puede despertar de su gran pesadilla.

Pero, ¿cómo luchar contra ella? Deténgase un momento, observe todos los ángulos, piense en el futuro, no se autodestruya, baraje atento al as, calcule la fórmula, y ríndase usted si ya sabe las consecuencias.

Que ya es hora de invertir en fuentes renovables, de crecer en la inseguridad (puesto que ya nada lo da). Aunque sólo sea una inversión, un proyecto, sus consecuencias serán, si no menos buenas, diferentes.

Admita una prueba. Y no mire, actúe desde un ÁNGULO opuesto.

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