Luces de colores

La banda británica Coldplay presentaba en la noche de ayer la continuación de Viva la vida en la plaza de toros de Las Ventas. Unos 10,000 seguidores de la banda pudieron disfrutar de un repertorio maduro y espectacular, retransmitido en directo por internet a lo largo y ancho del planeta. Chris Martín y lo suyos llegaban a la capital de España para presentar el que será su  quinto álbum de estudio Mylo xiloto. Lo hacían además en uno de sus escenarios fetiche, la plaza de toros de las “Las Ventas” en Madrid y en la presentación que daría inicio a su enésima gira, con la excusa de la presentación de su disco.

En palabras de Martín, escogieron esta primera fecha por reunirse con un público que es especialmente agradecido y fácil de sorprender: “Siempre nos han recibido bien, y por eso siempre les hemos hecho un guiño, como ya hicimos con el título de nuestro anterior trabajo Viva la vida o como la grabación de la anterior gira en Barcelona” (en referencia al concierto del 4 de Septiembre de 2008 en el Palau Sant Jordi, en el que grabaron el DVD de la gira del cuarto largo en una de sus mejores noches de siempre.

¿Qué si esta cita iba a ser tan buena? No sabíamos. Minutos antes del comienzo, todo estaba dispuesto para que así lo fuera: el público atestaba el graderío y el tendido (no en vano, hace meses que se había colgado el “sold out”) y era el primer concierto retransmitido en directo vía streaming de la banda británica. Un concierto “around the world, at the same time”.

Si en la anterior gira abrían boca con el Danubio azul de Strauss, la canción escogida en esta ocasión era la banda sonora de Regreso al Futuro, la película de Robert Zemeckis. No igual de efectiva pero especialmente épica, ideal para la ocasión. De la oscuridad nacería un “¡Holaaaaaaa!” del frontman y los primeros riffs de Mylo xiloto, canción que da título al nuevo álbum, al mismo tiempo que surgían destellos coloridos de la nada con fuegos artificiales y una iluminación espectacular. Chapó!

“Hay alguien ahí?”, inquería Martin. Quizá elegir este tema fue más por entrar al trapo con un corte nuevo, y ponerle un sello a la nueva gira, más que por su espectacularidad. Como segundo tema, un golpe vital con las guitarras enérgicas que iluminan ese todo amarillo como ya hicieron con su primer trabajo. Sin duda, Yellow es la canción perfecta para meter en el concierto a un público ya entregado por las expectativas.

Con In my place dieron a entender que iban a entregar un repertorio con lo mejorcito de todo su bagaje durante estos años. Sería la piedra de toque para empezar un concierto similar a anteriores salvo por pequeñas vueltas de tuerca con sus nuevas melodías.

El escenario se tiñe de rojo, ¿y esa guitarra? ¿son U2? La clara influencia del productor Brian Eno en este nuevo largo y la grandilocuencia y magnanimidad de su espectáculo acompañarán a las nuevas adquisiciones para su repertorio. Bien realizadas, transmitidas y disfrutadas por los asistentes para dibujar el camino hacia la mística de una canción de canciones, ese Lost! que permite cantar con ellos sin tener que saltar.

De ésta a The Sciencist. Como toque, sorprende la nueva iluminación, dando forma a un escenario con una forma peculiar: los símbolos del hombre y la mujer unificados. Esa combinación, con la de una estética colorista dan lugar a elucubraciones como las que tengo yo hoy: ¿Son los gays el target por el que ahora luchan?

Violet Hill sonó como nunca. Sobrevive y se luce más allá de la mala elección cuando tuvieron que escoger tema para presentar el single de adelanto del anterior largo. Y del negro a la revisión de una rapidísima y vibrante God put a smile upon your face y con ella a Paradise. Sin lugar a dudas, el hit más instantáneo de este nuevo álbum. Todo un éxito. Sólo por esta canción, resultaba un concierto diferente, una nueva película de estos tíos que, al menos, tenían algo nuevo que mereciera la pena.

Del Politik y un par de temas más al Viva la vida. Un pianito lento que eleva a un gentío que corea el himno sin previo aviso. Los nuevos cortes Charlie Brown, Life is for living nos llevan a la traca final del concierto. Aunque sea pronto para opinar y sacar alguna conclusión, podríamos decir que de momento no tienen la acogida que tuvieron las secundarias de otros álbums. Huelga decir que posteriormente Clocks levanta el ánimo de los asistentes invitándonos a redescubrir la siempre conmovedora Fix you. Canción de canciones.

Y con ello a la despedida que precede a la locura de fuegos artificiales y a esos acordes tan discutidos por su parecido a los de Ritmo de la noche. Quien no la haya podido escuchar /ver /sentir en un concierto no merece el respeto de opinar sobre este tajo. Every Teardrop is a waterfall es un temazo con mayúsculas. Un temazo que sirve de colofón a un concierto, todo hay que decirlo, espectacular, que sirve de continuidad a lo anterior y que marca una evolución descendente y sin apenas nada fresco que aportar.

En líneas generales, un bolo de bolos, coreable como los demás pero con una chispa más experimental, un toque más bizarro. Aún así, ver a Coldplay sigue siendo una experiencia que muy pocos grupos pueden siquiera emular. Y quien diga lo contrario, o miente o es sordo.

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